ALEJANDRA MARROQUÍN
Hoy hablamos con a.corot, una artista cuya obra captura la esencia de lo cotidiano y lo convierte en algo extraordinario. Esta madrileña de adopción, a través de sus pinceles, nos invita a ver el mundo desde una mirada divertida marcada por la naturaleza, la espontaneidad y, por supuesto, sus recuerdos más entrañables.
Con ella hemos unido fuerzas esta temporada para una sesión de fotos única. Los elementos más icónicos de sus bodegones —como langostas, gildas y otros detalles— cobran vida y se convierten en complementos singulares para looks diseñados especialmente para la ocasión. Una fusión perfecta entre la moda y el arte, que celebra su visión creativa.
ARTE, NATURALEZA Y ESTILO PERSONAL
¡Hola Alejandra! Queremos conocerte mejor. Cuéntanos un poco sobre ti y cómo empezó tu camino en el mundo del arte!
Cuando mi hermana y yo éramos pequeñas, íbamos todos los días con mi abuelo a una casa en el campo, en un pequeño pueblo de Alicante. Allí, trabajábamos y jugábamos con animales y la tierra. Recuerdo que, años después, cuando comencé a pintar, me reencontré con esa misma sensación de felicidad. Para mí, la naturaleza, la espontaneidad, la pintura y la intimidad se conectan perfectamente, y todo eso lo encuentro en los bodegones. Le doy mucha importancia a las cosas ordinarias y a cómo, desde lo común, podemos llegar a lo extraordinario. Pintar me hace feliz, y por eso pinto todos los días. Desde ese momento, hasta hoy.
Si tuvieras que describir tu obra en tres palabras, ¿cuáles serían?
¡Qué difícil! Jajaja. Creo que la resumiría en cercana, divertida y autobiográfica. Toda mi obra está llena de significado y aunque me considere una persona vergonzosa, siempre estaré dispuesta a contaros lo que hay detrás.
¿Dónde encuentras inspiración y cómo es tu proceso creativo?
Hay momentos en los que me siento desorientada, sin saber qué pintar. Pero cuando eso pasa, vuelvo a la raíz de por qué comencé a pintar. Un día en el campo, una comida con Nacho o una celebración en casa de mi abuela. Y eso se aplica a todo en la vida.
Eres parte de Espacio Espositivo. ¿En qué consiste este proyecto y qué lo hace interesante?
La academia de Espositivo es, lo que podría decir con total seguridad, lo que todo el mundo quiere en su negocio y en la vida. Admiración hacia Desi, la fundadora, la buena energía que se respira y trabajar de lo que amas.
Espósito nació hace muchos años en Madrid como una academia de pintura para niños (donde soy profesora) y para adultos. Además, ofrece un espacio coworking de residentes y cursos mensuales de cerámica, pintura textil, entre otros.
El equipo es valiosísimo tanto a nivel personal como profesional; Tuchi, Blanca y Ana…Comparto con ellas grandes momentos, buenos y malos. En estos últimos he ido allí, Desi me ha abierto una cerveza y hemos brindado recordando que a veces hay que reírse de uno mismo.
¿Nos recomiendas los rincones de ese Madrid auténtico que solo los locales conocéis?
Hace un tiempo, invertía mucho más en moda, pero ahora todos mis ahorros se van en material de pintura y carretes para cámaras, ¡y me encanta! He pasado a consumir menos, pero ahora busco prendas de mayor calidad.
Jajaja! Pues os sorprendería saber que no soy de Madrid, soy alicantina. Aunque llevo seis años viviendo aquí, debo admitir que echo mucho de menos el mar, pero Madrid me ha dado unos años maravillosos y la gente es estupenda. Mis rincones favoritos son: el café del Instituto Francés (tiene un patio escondido en la cafetería que no mucha gente conoce), Bar Trafalgar (les diseñé los posavasos hace un año y tienen un equipo increíble detrás) y, por último, dar un paseo por Recoletos, pasando por el Prado hasta llegar a los Jerónimos.
Hablemos de moda: ¿cómo te relacionas con ella? ¿Cuáles son esas prendas clave que mejor definen tu estilo?
¿Cómo definirías el estilo INDI&COLD? ¿Y qué es lo que más te gusta de su colección SS25?
Para mi INDI&COLD es esa marca a la que siempre recurrir cuando se necesita un buen fondo de armario con prendas de calidad. Y lo que más me ha gustado de esta colección es la versatilidad de los modelos, me da la sensación de que todos sus looks te los puedes poner para pasear un día cómoda por la ciudad o para irte a cenar un viernes noche.
Y para cerrar, ¿cuál es tu "confort look" ideal para un día en el taller?
La gente me dice que siempre voy muy arreglada para pintar, pero creo que parte de pintar todos los días es aceptar que tu ropa se va a manchar de pintura, y ya no lucho contra eso. Así que me visto de tal manera que me vea guapa. En parte, trabajar sola conlleva ese pequeño capricho. Siempre me puede pasar algo, como que me caiga una maceta en la cabeza o que un meteorito me alcance. Pero, de cualquier manera, estaré con bailarinas y un buen look: un pañuelo al cuello, una camisa blanca, un chaleco y unos pantalones amarillos o de algún color poco común.